1. Worldle

De la palabra al mundo en una letra. ¿Cómo no lo había visto nunca antes? Qué sucesión de cartas robadas es la lengua. En cualquier momento descubro la cábala. 
De word a Wordle, vía Josh Wardle, el ingeniero informático que, según cuenta la leyenda, hizo un jueguito de palabras para su pareja y tres meses más tarde se lo vendió al New York Times por “siete cifras”. Y de Wordle al Worldle, un jueguito geográfico que fue “fuertemente inspirado” por el de las cinco letras, según se dice en la propia página del juego. Puntos en común: que hay seis oportunidades para acertar, que en cada una te vas aproximando, que se juega una sola vez por día, que el juego del día es uno para todes, que no hay estímulos a la adicción (sino más bien límites para sostener el deseo).
En el principio fue el verbo.
 

2. Ñeris

Hay palabras que vienen a decirme cuántos mundos existen sin mí (spoiler: infinitos, casi todos). Como ñeris: la vi por primera vez en este post de Dana Batista en defensa de los humedales (N55P05). Pero en 2018 ya salía en “el diccionario millennial para entender a los adolescentes”. (Según Pew Research, le millennial más joven se acerca a los treinta.). Decía Infocielo: “Ñeri: Proviene de la palabra compañero para referirse a los amigos, de compañeri. ‘¿Todo piola, ñeri?’”. 
Dos años más tarde, Trueno sacó la canción “Ñeri“:  “Hoy salgo con mis ñeris / Estamos yendo pa’l club, mamichula”. Trueno no es millennial: nació en 2002. 
La Asociación de Academias de la Lengua Española registra “ñeris”, en su Diccionario de Americanismos, como propia de México y Honduras: “Im-f. Mx, Ho. Amigo íntimo, compañero inseparable.” Figura con la s (“ñeris”, no “ñeri”) pero en singular.
El Wikcionario (linda palabra-valija) la da como propia de Uruguay y Argentina. “Existen varias versiones del origen, una es de compañeri, italianización de “compañero” (…). Fuentes dicen que fue desarrollado en las minas de carbón, aunque otros dicen que es una palabra de origen qom, o de origen guaraní (ñe’êndy).”
En 2019, Irene Amuchástegui cubrió el Congreso de la Lengua y tituló, para El País de Uruguay: “El día que el ‘ñeri’ se escuchó en Córdoba”. “Desembarca el ‘ñeri’ en el cónclave mundial del español: esta variedad del habla que es común entre menores detenidos por delitos en Montevideo, tan cerrada en sus particularidades sociolectales que ‘la radical incompatibilidad entre los idiomas empleados entre los adolescentes indagados y los operadores judiciales no cedió, ni ante la intervención de traductores especialmente preparados para dicha tarea’”. Salí tras una palabra y vuelvo con un sociolecto.
El lenguaje “ñeri” afecta las audiencias en los juzgados”, titulaba El País en 2018. “Ha ocurrido (…) que los adolescentes dicen una palabra en su jerga que no es entendida por los operadores judiciales. ‘Cuando les preguntamos qué significado tiene, no saben decir un sinónimo. No conocen otra palabra’, explica la jueza.” Bue.
De 2018 es la novela Ñeri, de Juan Solá. La “contratapa digital” arranca: “”Cuando estás preso no podés llorar tranquilo”. Solá es entrerriano. 
“Ñeri o amistad: compañero, amigo”, dice el Diccionario Plancha publicado en 2012 en InSitu, de ORT Uruguay.
Ya en 2004 “ñeri” aparece como “m. lunf. Amigo, compañero” en “1001 palabras que se usan en la Argentina y no están en el Diccionario del habla de los argentinos”, compilado por Nora López.
Vuelvo al post de Dana. Ñeri me sonaba a compañero (una palabra que carga peronismo y, si cabe, setentismo), y leí la -i final como una forma del inclusivo, cariñosa o chistosa. Les ñeris, decía Dana.
 

3. Carfentanilo

“Se informa que en el marco de la IPP 15-00-3995-22, en el día de la fecha hemos recibido el resultado de dos estudios periciales independientes, que han arribado a la conclusión de que la sustancia utilizada para estirar el clorhidrato de cocaína encontrada en diversas muestras secuestradas en el ámbito de estas actuaciones, se trata de Carfentanilo, opioide extremadamente fuerte cuyos efectos son 10 000 veces más fuertes, o más, que la heroína o el fentanilo”, dice el Comunicado de Prensa de la Procuración General de la Provincia de Buenos Aires difundido el jueves. Se refiere a la sustancia encontrada en el lote de cocaína adulterada que causó 24 muertes y más de 80 intoxicaciones desde el 1 febrero.
Dice la Wiki: “El carfentanilo o carfentanil es un analgésico opioide usado en veterinaria para anestesiar animales de gran porte tales como elefantes y osos, típicamente por medio de dardos tranquilizantes.”
Un sedante para elefantes. ​Me lleva, absurdamente, a un cuento que leí hace muchísimos años: “Cómo cazar elefantes”, de Carlos Joaquín Durán, en la antología Cuentos de amor para chicos. Un relato hermoso, donde cazar elefantes es una metáfora de algo grande, arriesgado, que requiere audacia y decisión: el primer romance. Una metáfora que envejeció mal.
Pienso en cuánta sopita de avena hacía falta para alimentar a Dailan Kifki, y en cuánto opio tendría que haber en algo para que lo relaje. Para dormir a un elefante / se necesita un chupete gigante. Todos mis elefantes son de papel.
Dice Alejandro Seselovsky en ElDiarioAr: “#DrogaEnvenenada es un tag que parte al medio la historia del enunciado narco argentino porque #DrogaEnvenenada supone el fin de una tautología: si la droga ha sido envenenada es que la droga ha dejado de ser veneno, porque si no estaríamos hablando de veneno envenenado y eso no tiene sentido.”
 

4. Estirador

Tuiteó Héctor R: “es un problema de ‘mezclado’ los estiradores quieren adicción con menos concentración, para eso el Fentanilo”. Y Red Blue Crow, con ironía: “Aníbal Fernández manifestó que a los estiradores se le aplicará todo el peso de la Ley de Etiquetado”. En los dos casos, la palabra parece referirse a sujetos, humanos. Cambia en este chiste sin gracia de wallydays926: “COCAINA
‘Con ETIQUETADO FRONTAL se hubieran evitado muchas muertes’
-No sobre consumir
-Puede contener estiradores NO autorizados”.
Ahí “estiradores” refiere a la sustancia que corta la sustancia, a falta de palabras más sustanciosas. El elemento adulterador, el relleno, el como si, que en este caso resultó mortalmente tóxico.
La misma palabra vi en una columna de Carlos Ulanovsky, el domingo. “Mientras no se termina de aplicar la que sería la utilísima ley de etiquetado frontal, el estimado consumidor es timado con cosas que parecen, pero no son. (…) ahora también hay un estirador de hamburguesas caseras. La precarización alimentaria está servida”. El mismo día Matías Fernández tuiteó “Decime que hay crisis sin decirme que hay crisis” con una foto del producto en cuestión, que Knorr llama “Rinde Más”.   
“Knorr vende un ‘estirador’ de comidas con carne picada y en la publicidad dice que CUESTA MENOS pero nunca dice DE QUÉ ES”, tuiteaba Dr Amor en agosto. En Twitter se habla del “estirador” al menos desde julio; desde septiembre, de su publicidad en vía pública y televisión, con Santiago del Moro. “En ninguna parte del aviso se aclara qué clase de sustancia es. Está llegando la época de los alimentos sin nombre”, sentenciaba Vilcapugio en octubre. Un OCNI (N12P09).
En la web de Knorr dice: “Es una combinación de proteína de soja, vegetales deshidratados, condimentos y harina de trigo que, al sumarlos a tu carne picada/molida, hacen que tus comidas sean más rendidoras, más prácticas, más ricas”.
“Es un sinceramiento descarnado de cómo están las cosas”, opinaba Matías Fernández. Sí, descarnado.
 

5. Macrogranjas

“La Junta de Castilla y León ha declarado un brote de gripe aviar en una macrogranja de 133.750 gallinas ponedoras de Íscar, Valladolid, y ha procedido al sacrificio de las aves”, abre una nota de Alejandro Tena en Público, el viernes. “Esta situación llega un mes después de que la política española afrontase un debate embarrado sobre las macrogranjas y sus efectos negativos para la salud de las personas.” 
El tema de las macrogranjas está explotando en España. El 26 de diciembre, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, dijo a The Guardian: “la [industria] que no es en ningún momento sostenible es la que llaman las de las macrogranjas” (“mega-farms”). “Cogen un pueblo de la España despoblada, meten 4.000 cabezas de ganado allí, o 5.000 o 10.000, contaminan los suelos, contaminan el agua y después normalmente se exporta. Es una carne de peor calidad, es un maltrato animal y es un impacto ecológico descomunal y desproporcional”, traduce ElDiario.es. El sector ganadero se le vino encima. En el Partido Popular llegaron a decir que en España “no existen las macrogranjas”.
El 22 de enero, El País de España publicó un informe sobre macrogranjas porcinas con imágenes fuertes. Decía que en España “hay 3.217 explotaciones industriales activas que producen miles de cerdos al año en un proceso intensivo (…) Se trata de la parte más importante de un sector que en su conjunto produce más de 53 millones de cerdos al año y 60 millones de metros cúbicos al año de purines, que ocuparían un área equivalente al centro de la ciudad de Madrid.” Los purines son “residuos que mezclan heces, orines, paja o agua”. Perdón si estabas desayunando.
Contaminan las aguas; entre otras cosas, ayudaron a arruinar el Mar Menor, la mayor laguna de agua salada de Europa, en Murcia. 
”Mientras, las organizaciones ecologistas piden replantear cómo se trata a estos animales, con los que se acaba de conocer que hasta se puede compartir órganos como el corazón o los riñones”, recuerda El País.
 

6. Teriomorfo

Es verdad. “A la figura del Cyborg hay que sumarle la del Teriomorfo (híbrido Humano-Animal)”, tuiteaba hace un mes Aníbal Rossi. Cecilia Sagol vio la palabra y me avisó. Rossi refería a una nota de Xataka del 11 de enero: “Hoy, por primera vez en la historia, hay un hombre vivo con el corazón de un cerdo latiendo en su interior”. Lo del hombre con corazón de cerdo da para muchos chistes pero te los voy a ahorrar.
“Se llama David Bennett, tiene 57 años y hasta hace apenas unas semanas estaba completamente desahuciado. (…) ‘Era morir o hacer este trasplante. Quiero vivir. Sé que hay una opción entre mil millones, pero es mi última opción’, explicó Bennett un día antes de la cirugía”, dice la nota. La operación se hizo en el Centro Médico de la Universidad de Maryland, Estados Unidos. El corazón que le pusieron venía de latir en un cerdo genéticamente modificado. Nadie sabía si su cuerpo lo iba a aceptar, pero un mes después, Bennett sigue vivo
Unos días después de la cirugía hubo un escándalo: se supo que Bennett había estado en prisión por apuñalar a un hombre en 1988. La víctima quedó paralítica de por vida, y en 2007 murió. Su hermana mayor dijo a la prensa: “Ahora [Bennett] recibe una segunda oportunidad con este nuevo corazón. Yo hubiera preferido que ese trasplante hubiera sido para otro receptor”.
La noción de teriomorfismo (forma de animal) se aplica habitualmente los dioses: a los que se convierten en animales a su gusto, como Zeus; a los que tienen forma animal, como los gatos sagrados en Egipto; y a los que son híbridos, como Ganesha, el dios hindú con cabeza de elefante. De parte humana no se dice nada.
 

7. Xenotransplante

Con esta palabra se describe la operación que puso el corazón del cerdo en el pecho de David Bennett. Xeno- es un prefijo que viene del griego y significa “extranjero”, “extraño”. Me resulta sugestivo, casi redundante: si te transplantan un órgano, por fuerza tiene que serte ajeno. Pero hay una ajenidad más que no están explicitando: la especie como territorio. 
“The next pig thing in medicine”, tituló Sally Satel en el Wall Street Journal el miércoles, en un juego de palabras entre “La próxima gran cosa en medicina” y la palabra “cerdo”. 
Antes de la cirugía de Bennett hubo varios ensayos y experimentos. “En septiembre, los médicos del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York colocaron un riñón de cerdo en los vasos sanguíneos de la pierna de una mujer muerta (con el permiso de su familia). Produjo orina y eliminó productos de desecho durante el período de observación de 54 horas”, cuenta Satel. “También en septiembre, un equipo de la Universidad de Alabama en Birmingham implantó los primeros riñones de cerdo modificados genéticamente en el cuerpo de Jim Parsons, de 57 años, de Huntsville, que había sufrido muerte cerebral por un accidente de motocicleta. Los nuevos riñones se volvieron ’hermosos y rosados’, dijo el cirujano principal. El experimento duró 77 horas.”
El artículo da números de la demanda de órganos: “Más de 90.000 estadounidenses esperan por un riñón. En un día normal, mueren alrededor de doce de la lista de espera”. Y cierra: “El xenotrasplante es el futuro. Jayme Locke, la cirujana que dirigió el equipo de la Universidad de Alabama, dijo que espera poder ofrecer trasplantes de riñón de cerdo dentro de cinco años.”
Si los xenotransplantes se convirtieran en una opción viable, este panorama cambiaría radicalmente. También se abrirían otros abismos éticos. ¿Se convertirían las macrogranjas en fábricas de órganos?
 

8. Sábana

“A Camilo (4) y a su hermana (9) les apuntaron mientras estaban acostados en sus camas. ‘Qué vamos a hacer con ustedes?’, preguntó un milico. Camilo les ‘ofreció’: ‘hagan lo que quieran, nosotros nos tapamos con la sábana’.”
Lo cuenta Mariana Eva Pérez, resumiendo las palabras de Camilo García ante el Tribunal Oral Federal 2, en el juicio por delitos de lesa humanidad “RIM-6 de Mercedes/Imprenta PRT-ERP”, el viernes. Las audiencias de los juicios de lesa humanidad -que se transmiten por Zoom- solían retransmitirse por el canal de YouTube del medio comunitario La Retaguardia, pero en los tribunales de Comodoro Py no se permitió. Solo pudieron seguirlo quienes se acreditaron para entrar al Zoom, como Pérez.
Camilo y su hermana Bárbara dieron testimonio sobre el secuestro de su madre, Rocío Ángela Martínez Borbolla, militante del PRT-ERP aún desaparecida. Fue en Haedo, el 13 de junio de 1976, ante sus ojos. El acusado de secuestrarla, Martín Sánchez Zinny, siguió el juicio desde su living, por Zoom.
Pérez reproduce esta escena que escucha de boca de Bárbara:
“A Bárbara la pegan un culatazo en la pierna.
– Mi mamá, mi mamá.
– A tu mamá no la vas a ver nunca más.
Escucha la voz de su mamá:
– Mis hijos, mis hijos.
– A tus hijos no los vas a ver más.

– ¿Y con estos qué hacemos? (ella y Camilo) ¿Los matamos?”
Sigue Bárbara, vía Pérez: “No paré hasta que me dejaran hacer un reconocimiento fotográfico. Me podía salir bien o salir mal. Me veo con un bibliorato enorme lleno de fotos con ropas de militares, con y sin gorras. Fotocopias de fotos, sin nombre. Me planté en tres fotos, dos repetidas”. “Yo estaba segura de que esta persona estuvo en mi casa. Desde la primera vez que pude declarar, en la Conadep en 1984, siempre dije que si me traían fotos lo iba a reconocer”. “Era mi lucha de chica”. Pérez aclara: “Está hablando de Sánchez Zinny, a quien reconoció en tres fotos distintas.” Fue en 2017, a cuarenta años del secuestro. Él la denunció penalmente por “falso testimonio”.
También La Retaguardia cubrió la audiencia. “-¿Recuerda desde cuándo quiso saber qué pasó con su madre? -pregunta el Dr. Saint Jean [abogado de Sánchez Zinny, a Bárbara].
-Desde el día que se la llevaron.”
 

9. Oosouji

Abrir puertas y ventanas, ventilar, limpiar en profundidad para hacer lugar a lo nuevo. También, saldar las cuentas. “El método Oosouji es un ritual de limpieza del hogar en profundidad con su puntito espiritual que los japoneses realizan una vez al año para desprenderse del pasado y mirar el futuro”, decía el lunes Charo Marcos al cierre de su Kloshletter. “El término Oosouji es una antigua disciplina japonesa que significa ‘la gran limpieza’, pero en realidad va mucho más allá, ya que además de asegurar el orden, también aporta paz a los espacios y se le devuelve la energía y vitalidad perdida al hogar, lo que genera una reacción positiva en la salud de los habitantes de la casa. El Oosouji presenta la limpieza como un componente sanador y espiritual”, se detalla en AD Magazine. “Su objetivo principal es contribuir al orden del hogar, por lo que hay que hacerlo en familia y hay que tomar en cuenta que se tendrán que mover muebles, vaciar cestas y cajones y, luego habrá que recolocar todo en su lugar. Este método se convierte en una excelente oportunidad para reorganizar todo, desde lo físico hasta lo emocional, tomando en cuenta que el orden trae paz mental”. Desde ya que hay toda una metodología detallada. 
En general todo lo que huele a Marie Kondo y descarte fácil me resulta sospechoso. Pero algo de razón tienen. Sobre todo en esta época en que es necesario terminar de cerrar el año que pasó. Los japoneses, dice aquí, lo hacen el 28 de diciembre; ¡qué puntuales! Acá fue impensable, estaba cansada (N69P06).
Tras el hiato de enero (N68P10), todo ritual -con Jano Patulsio- ayuda a apretar el botón de reset.

 

10. Despampanar

La escuché en el marco de un curso, online. Oscar Aguilar, productor vitivinícola, dijo que se estaba dedicando a “despampanar, recortar la vid, para darle aire, luz y sol a las uvas”. 
Qué cosa aquellas palabras cajita que nunca abrimos. Si es obvio que “despampanante”, tan usada, puede desarmarse en partes: el prefijo des-, el sufijo -nte que indica acción, lo que antes se llamaba participios activos. Y sin embargo y sin embargo.
Dice la RAE de despampanante: “adj. coloq. Pasmoso, llamativo, que deja atónito por su buena presencia u otras cualidades.” Y de despampanar:
“1. tr. coloq. Desconcertar, dejar atónito a alguien.
2. tr. Agr. Quitar los pámpanos a las vides para atajar el vicio (‖ frondosidad excesiva).”
Esa es la acepción que escuché. 
Atajar el vicio. Irse en hojas, en vez de en frutos. 
Y pámpano: “1. m. Sarmiento verde, tierno y delgado, o pimpollo de la vid.”
Y acá se complica, porque varios otros sitios dicen que el pámpano es la hoja de parra, que no es exactamente lo mismo. En esta línea, sostienen: “Cubiertos en sus partes íntimas por unas hojas de parra (pámpanos) se representó a Adán y Eva, por lo que despampanante (des-pampanante / sin pámpano / sin hoja de parra) significa que nada cubre sus partes íntimas y por lo tanto está desnudo/a; algo que provoca el dejar atónito (sorprende) al quedar al descubierto la anatomía desprovista de ese elemento que la cubría”. Pero es rara esta lógica; creo que aplicaría más a “despampanado” que a “despampanante”… 
La cuarta acepción de la RAE para “despampanar”: “intr. coloq. Dicho de una persona: Desahogarse diciendo con libertad lo que siente.”
Eso tiene más sentido con podar para dar aire, luz y sol. Sacar, limpiar para liberar y habilitarle fuerza a lo nuevo.
El imán de lo nuevo.